Samsung presenta su nuevo lector de libros electrónicos

29 julio 2009

samsungereader

Crece la competencia en el mercado de los lectores de libros digitales.  Al Kindle de Amazon y el Reader de Sony ahora se suma el SNE-50K de Samsung, que posee una pantalla táctil de 5 pulgadas y una resolución de 600 x 800 pixeles.

Con una pulgada menos que la pantalla del Kindle 2, el  SNE-50K  (¿no enconraron un nombre mejor?) pesa apenas 200 gramos, mide 9 milímetros de grosor y tiene pocos botones.

¿Lo malo? No tiene 3G, Wifi y su memoria interna es de apenas 512 megabytes, donde caben 400 libros. Además,  solo estará disponible en Corea por este año y llegará a otros países en 2010.

Cómo Samsung no tiene intereses en la industria editorial como Amazon, firmó un acuerdo con la librería coreana Kyobo Bookstore para que los usuarios puedan comprar sus textos.

A pesar de las evidentes debilidades del dispositivo de Samsung, siempre es bueno que más contendores entren a la competencia, más aún cuando uno de las firmas tiene tantas ventajas, como es el caso de Amazon.

Sin embargo, aun se ve lejos la masificación de los lectores de libros electrónicos en el resto del mundo. ¿Cuánto vamos a tener que esperar en América Latina para poder tener nuestro propio Kindle u otro dispositivo? ¿Acaso Amazon está buscando firmar un jugoso acuerdo con una de las descaradas empresas de telecomunicaciones locales, que nos cobrará más del doble de lo que sale en EEUU, como ocurrió con el iPhone? A rezar que no…

vía Fayer Wayer

posee una pantalla táctil de 5 pulgadas y una resolución de 600 x 800 pixelesposee una pantalla táctil de 5 pulgadas y una resolución de 600 x 800 pixeles.
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La disculpa de Amazon por borrar libros de los Kindle

25 julio 2009

Hace una semana, Amazon cometió el error de borrar varios títulos del autor británico George Orwell (autor de clásicos como “1984” y La Granja de Orson “Animal Farm”) de los Kindle, sin hacerle ninguna pregunta a sus propietarios. ¿Por qué? La compañía se percató que no tenía los derechos para comercializar los libros en formato digital.

¿La reacción? Cientos de usuarios criticando el “robo” o al menos una clara violación a sus derechos de propiedad.

Tratemos de visualizar una situación similar en el mundo real. Entras a una librería y compras un libro. Luego de algunos días, el vendedor se da cuenta que se equivocó y no debió haber colocado ese título en la estantería y menos vendértelo, por lo que decide ir a tu casa (que el mismo te vendió), abrir la puerta con su propia llave, sacar el libro de tu velador (quizás incluso fisgonear entre tus otros artículos personales) y llevárselo.  Cuando llegas a tu casa, encuentras una pequeña nota del vendedor explicandote la situación, más el dinero que pagaste por el libro. ¡Plop!

Despúes de todo el debate que se armó en internet el propio fundador de Amazon, Jeff Bezoz, de disculpó públicamente por los hechos:

“Esta es una disculpa por la manera en que previamente tomamos ilegalmente copias vendidas de 1984 y otras novelas del Kindle. Nuestra “solución” al problema fue estúpida, inconsciente, y dolorosamente alejada de nuestros principios (…) merecemos las críticas que hemos recibido. Usaremos la cicatriz de esta dolorosa equivocación para tomar mejores decisiones en el futuro” (vía FayerWayer).

El problema real no es la mala administración de los derechos de los libros de Orwell por parte de Amazon. Negligencias de este tipo han ocurrido siempre y en todas las industrias. El problema es que Amazon no se hizo cargo del problema y pasó a llevar a sus clientes.

Otra duda que salta son los potenciales problemas que pueden surgir en un mercado donde la misma compañía controla los contenidos (los libros) y el soporte (el Kindle). Si se hubiera tratado de dos empresas distintas, es muy posible que esto no hubiera pasado. Pero en este caso, Amazon no tuvo ninguna barrera, ni moral ni física, para acceder libremente a los Kindle de los usuarios sin pedir ningún tipo de permiso.