La literatura digital

29 julio 2009

La digitalización no es solo el traspaso del conocimiento de un formato tradicional a uno digital, sino también el comenzar a hacer actividades que se hacían en el “mundo real” en el digital. Tal es es caso de la literatura digital, como explica en el siguiente video Diana Morales,  autora de lamaladelapelicula.com presente en el Campus Party Valencia 2009.

Anuncios

El MoLab: ayudando a conservar los tesoros europeos

29 julio 2009
From the outside, the van is nondescript. It doesn’t even have a diagonal red stripe. But inside, a hard-traveling team of art conservators packs an arsenal of high tech gear: an atomic-force microscope, a micro-Raman spectroscope, a nuclear magnetic resonance relaxometer. They’re like the A-Team, only with black turtlenecks and Gauloises.
The mobile laboratory — aptly code-named MoLab — is tasked with protecting cultural treasures. Sponsored by the European Commission, it’s better equipped than the cash-strapped museums that now rely on MoLab for scientifically sound data on the chemical composition of priceless works of art. Ideally, knowing, say, what sort of resin Mark Rothko used or which pigments are in a medieval manuscript can help determine the best ways to preserve the objects. And those findings also help ease the tension between curators, whose main goal is to display works, and conservators, whose job is to guard them from the ravages of time. “The art community is very protective,” says Bruno Brunetti, the team’s scientific coordinator. “They do not want you to move them or take samples. But once we carry out the measurements, they are surprised how much information can be obtained.”
In five years on the road, MoLab has analyzed everything from a pre-Columbian Mixtec codex in the British Museum to expressionist paintings, such as Angst and Puberty, at the Munch Museum in Oslo. MoLab can even track an artist’s style and methods — in 2005, the team found a sketch for da Vinci’s The Last Supper under the surface of another one of his paintings at London’s National Gallery. Expect more discoveries in the future: The European Commission just greenlit MoLab to keep museum-hopping the continent for another four years.

El gran enemigo de los museos es el paso del tiempo. Por ello la Comisión Europea está auspiciando una interesante forma de apoyar a los miles de museos repartidos por el continente: el MoLab, o laboratorio móvil.

Por fuera, el MoLab parece ser una van cualquiera, pero por dentro, cuenta con modernos equipos, como un microscopio atómico y una micro-espectroscopía Raman.

El objetivo del programa es ayudar a proteger los tesoros de los museos mediante exámenes científicos, tales como la composición química o las dimensiones exactas de los objetos. Así, los encargados de la preservasión podran realizar mejor su trabajo y conservar valiosas piezas, como cuadros, manuscritos y libros, por algunos tantos años más.

Al estilo Código da Vinci, los científicos del MoLab hicieron un asombroso descubrimiento en 2005: un bosquejo de La Última Cena de Leonardo da Vinci debajo de la superficie de otra de sus pinturas.

vía Wired

st_molab_f


Por qué la música de hoy suena tan mal

25 julio 2009

altafidelidad

Hace un par de año encontré en la Rolling Stone uno de los mejores artículos que he leído sobre la digitalización de la música, titulado “The Death of High Fidelity: in the age of MP3s, sound quality is worse than ever”.

La nota,  escrita por el compositor y musicólogo Joe Levine, comienza desde una gran pregunta: ¿por qué, si contamos con más tencología, los discos actuales suenan tan mal, comparados con los desde hace algunas décadas atrás? Dejando de lado el tema artístico, Levine explica cómo los productores han privilegiado ciertos factores, como el volumen y el impacto, por sobre la calidad y la riqueza de sonidos.

¿Cuál sería la razón? Al parecer, el desarrollo tecnólgico y la dura competencia ha provocado una estandarización de los sonidos. En definitiva: todos suenan profesionales, pero a la vez iguales. Además, gran parte de la músca va a parar a reproductores de baja calidad: los pequeños parlantes de tu computador o los aurículares de tu iPod. Los ingenieros saben esto y lo tienen en cuenta cuando hacen su trabajo.

Por ejemplo el útimo disco de grandes éxitos de Elvis, cuyas canciones suenan mucho más saturadas que las originales. Los ingenieros encargados en “remasterizar” las canciones del Rey argumentan que lo hicieron pensando en que tenían que competir con el sonido del último disco de los Foo Fighters: el que logre un mayor impacto va a tener el derecho de ser elegido para el viaje familiar.

Frente a toda esta corriente, hay algunos como yo que han vuelto a los formatos originales, ya sean los CD o los discos de vinilos. ¿Por qué? Simplemente porque suenan mejor, aunque muchos puedan pensar que es volver a la edad de piedra.

Les dejo la traducción bastarda del artículo en la Rolling Stone argentina, pero a los más interesados les recomiendo leer el artículo original en inglés, que  incluye consejos prácticos para mejorar la calidad de lo que escuchas.

La muerte de la alta fidelidad

Volumen, compresión y MP3 contra la profundidad y la emoción musical. ¿Por qué en la era de los mayores avances tecnológicos la calidad sonora empeoró como nunca?

No tengo nada contra los MP3. Por un lado, sería como remar contra la corriente, y además la ventaja de almacenar 11.345 canciones en mi iTunes es insuperable. Lo único que debo pensar es qué tengo ganas de escuchar. Pero es innegable la desmejora de fidelidad que provoca esta conveniente compresión. Al plantearme qué se pierde al cambiar de formato pasé una semana completa escuchando música en vinilo, CD y iTunes (archivos a una compresión baja de 128, “una mierda”, según el iPod).

Empecé con uno de mis discos favoritos del año, Sound Of Silver, de LCD Soundsystem. Era la primera vez que lo escuchaba en vinilo y al principio pensé que no había tanta diferencia. Pero luego, en el tema “All My Friends”, la noté: las baterías, reales, no electrónicas, sonaban con una claridad que nunca antes había escuchado. El CD sonaba bien, aunque estaba convencido de que los bajos suenan más cálidos en el vinilo. Ni yo ni cualquier otra persona que lo haya escuchado habría notado la distinción entre el CD y los archivos comprimidos.

Una copia en vinilo de Crooked Rain, de Pavement, resultó una revelación. Nunca sonó tan vital. Los fetichistas del vinilo siempre hablan sobre lo que “estuvo ahí”: esta es música que fue hecha por gente en una habitación, no por una computadora. Quizá sea porque conozco el disco de cabo a rabo, pero los archivos AAC sonaban terrible, con la compresión empujando los bajos al fondo y aplastando los agudos hasta algo latoso e insufrible. Tanto los archivos comprimidos (AAC o MP3) como el CD son el equivalente a escuchar una copia de esta música, aunque si uno no escuchara el original quizá nunca se daría cuenta.

La más grande diferencia, ciertamente un resultado de la remasterización, la descubrí en Imaginede John Lennon. En el vinilo, el track que da título al disco era tal cual lo recordaba, con el foco en Lennon y mucho espacio para la instrumentación. Pero el CD me metió de lleno adentro del piano, en donde pude escuchar con mucha claridad; aunque seguramente esto no era lo que él y Phil Spector habían pretendido de la grabación. Pasé a los archivos comprimidos, donde las cuerdas sonaban como un sintetizador tratando de emular cuerdas. ¿La canción sonaba arruinada o apenas empobrecida? No exactamente, pero me sentí incómodo por los cambios que imprimió el formato digital. Este es el modo en el que la música sobrevivirá: como una lámina de ilustración en un libro de arte, mientras el original se guardará en un museo por aquellos que aún conservan sus bandejas giradiscos.

Desanimado, retorné a LCD Soundsystem, dejando que iTunes reprodujera un álbum adoptado por la era digital. Quizá sea el poder de la sugestión, pero me quedé pensando si los archivos comprimidos no inspirarán la fatiga auditiva de la que habla Rob Levine en su nota. Con el vinilo, tenía que levantarme para dar vuelta las caras del disco, pero haciéndolo me sentía excitado. Ahora, ansío un cambio del sonido y me contenté pulsando la opción aleatoria “shuffle”. Y sentí que, de todos modos, todo estaba bien.

Por Joe Levy


Nova Era

25 julio 2009

El logos es la “razón, principio racional del universo”.  A más de 6.000 años del nacimiento de la escritura, el conocimiento humano está sufriendo su mayor revolución: la digitalización. Cada día miles de palabras, datos, números e imágenes viajan desde el mundo real hacia el digial. ¿Qué cambios traerá al mundo? ¿Cómo afectará nuestras vidas? Son preguntas imposibles de contestar hoy, pero al menos podemos intentar acercarnos para entender de mejor forma lo que está pasando frente a nuestros propios ojos.

Sean bienvenidos a participar en Logos Digital, una pequeña ventana hacia la nueva era del conocimiento…